Reflexión a cargo de Encarnación Rico, alumna de 2º de bachillerato del IES RAYUELA y coodirectora de Arcadia tras la función del pasado 23 de marzo de 2011 representada por este grupo estable que nació en el IES Rayuela durante el curso 2009-10.

23 de Marzo de 2011.

Día Internacional del Teatro… y mientras el mundo se desbarata en guerra y caos y se desflora la esperanza de muchos, para unos pocos, muy pocos, fue un verdadero día de felicidad gracias a ese abismal mundo aparte que nos conserva enloquecidamente conscientes: el teatro.

Una pequeña parte del alma del IES Rayuela, más concretamente alumnos de segundo curso del bachillerato artístico, tras meses de trabajo, broncas, momentos de unión, de desunión, de exámenes –tensión-… Arcadia nunca se detuvo, para aterrizar en el Centro Cultural Villa de Móstoles, dispuestos a dar lo mejor de cada uno, nuestro mucho, poco, mejor o peor talento.

Siempre con buen humor y un ánimo y disposición inmejorables, el día empezó pronto para algunos que a las 8 cargaban el material que construiría el sueño sobre escena. La llegada al teatro pareció el caluroso recibimiento de una segunda casa que, aunque con menor frecuencia de la deseada, siempre se pisa con ilusión.

Así fue. El efluvio de trabajo ilusionado emanó de los allí presentes con fuerzas torrenciales. Y todo a su cometido: actores a ocupar camerinos, Aitor a poner a punto su puesto de máxima responsabilidad y los demás a ir marcando posiciones. El ambiente no se desvaneció en ningún momento, es más, se avivaba. La hora de la primera función llegaba, nuestros compañeros y profesores –el público más imponente- ocupaba el patio de butacas poco a poco.

La respiración se mantenía contenida entre bambalinas mientras los jóvenes actores del Rayuela llenaban el escenario de anécdotas y vivencias, unos preparados para salir… otros entraban resoplando aliviados… y la reacción del público, inmejorable, pieza clave para que “Salud, Dinero y Humor” funcionara como al fin lo hizo. Algunos fallos técnicos y textuales se sucedieron pero… ¿acaso no hay en las grandes familias desavenencias y en las grandes obras, pequeños errores? El trabajo perfecto no existe ni lo pretendemos.

Por la tarde, el público más implicado con cada uno de los actores, pues eran padres, tíos, abuelos, hermanos… más cercano y a la vez más agradecido y exigente, también quedaron satisfechos y así nos lo hicieron saber después con reiteradas muestras de afecto. Para nosotros, el escuchar una carcajada entre la gente que se sienta dispuesta a dejar llevar su imaginación durante unos minutos, es un pago insustituible.

Espero, personalmente, que un fenómeno así no tarde mucho en repetirse, pues es un verdadero acto de liberación para los jóvenes talentos que sueñan con andar este duro camino que supone el mundo del espectáculo. Ya muestran tres grandes aptitudes fundamentales: ilusión, esfuerzo y constancia.

Encarnación Rico

Grupo «Arcadia» casi al completo

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