Hoy hace una semana estábamos haciendo las maletas para volver a casa después de una experiencia maravillosa en la Accademia Vivarium Novum.

Cuando volábamos rumbo a Italia, nuestras expectativas eran grandes, soñábamos con recorrer los lugares donde dice la leyenda que desembarcó Eneas, la orilla del río en la que Rómulo y Remo fundaron aquella pequeña ciudad que llegaría a ser la gran Roma, la villa donde Cicerón escribió las Disputationes Tusculanae, etc., etc.

Pero estos días han sido mucho más que todo eso: la convivencia con jóvenes de todo el mundo, con los que hemos compartido el amor a la sabiduría, teniendo como punto de unión la lengua latina ha superado con creces nuestros sueños.

Desde aquí queremos agradecer a todos los profesores y alumnos de la Academia sus atenciones, su interés porque estuviéramos a gusto, y porque aprendiéramos.

Además hemos podido pasear por las calles de Roma y tener el privilegio de asistir a la Audiencia con el Papa Francisco en el Aula Pablo VI que ha sido sin duda otro impulso para aprender a convivir con todos y buscar siempre los puntos de unión y no de discordia.

Este viaje quedará para siempre en nuestro recuerdo. Y como dijimos al marcharnos de allí: ¡volveremos!